jueves, 30 de agosto de 2012

El amanecer soñado.

Hay ocasiones en las que vemos fotografías en las que aparecen cielos con nubes de formas imposibles, luces y colores que parecen sacados de una película de dibujos animados, haciéndonos pensar si esas condiciones son reales o son fruto de la imaginación y pericia del autor de la fotografía frente al ordenador.
Yo en mi búsqueda de luces nunca había dado con unas condiciones de luz que pudiera definir como espectaculares, nunca hasta el amanecer del pasado día 15 de Agosto. Amanecer que lo pase en compañía de Isak y que los dos disfrutamos de lo lindo. También me consta que hubo mas compañeros en diferentes lugares esa misma mañana y opinan lo mismo de aquel amanecer.

Habíamos quedado a las 06:30 en el parking del polideportivo de Mundaka y aunque los pronósticos daban lluvia nos arriesgamos a madrugar.
Llegando a Gernika ya se dejaba notar el fuerte viento, la carretera llena de hojas y ramas daban fe de ello.
Al llegar a Mundaka las fuertes rachas de viento sur presagiaban un cielo lleno de color y asi fue. Viendo que el cielo se estaba tiñendo de rojo y que Isak ya estaba metido en faena prepare rápidamente el equipo.
Las primeras fotografías las realice con dirección Este, con el cabo de Ogoño al fondo. El sol todavía no se mostraba en el horizonte pero la luz reflejada en las nubes y su color intenso hacían imposible captar todo el rango dinámico de la escena sin dejar el primer plano muy oscuro, con lo que decidí cambiar de orientación.




Girando un poco la cámara la parte del cielo con mayor intensidad lumínica quedaba fuera y era mas sencillo manejar los altísimos contrastes que se daban. En la imagen de arriba se puede contemplar la isla de Izaro bajo un cielo en llamas.




Esta otra imagen esta tirada momentos antes de asomarse el sol por el horizonte, dándole una balance mas cálido se puede apreciar el espectáculo que vivimos aquella mañana.
A medida que el sol se elevava sobre el mar y continuaba el espectáculo en el cielo, me afanaba en componer con los escasos elementos que podía incluir en la escena. En esta pequeña zona acantilada es difícil moverse y no hay primeros planos jugosos, ademas sabia que tenia poco tiempo antes de que aquel cielo desapareciera definitivamente y diera paso a la luvia como luego sucedió.










Finalmente y con la sensación de llevarme unos cielos imposibles en la tarjeta, nos acercamos a una zona con una escalera que baja hasta el mar.
Mientras realizaba algunas tomas del lugar e Isak probaba algunos de mis filtros, el cielo empezó a cubrirse y poco a poco el viento sur que nos había regalado aquel amanecer fue dejando paso a la lluvia.
Sin duda con amaneceres como estos en los que uno comparte buena compañía y luces imposibles los madrugones se llevan de manera diferente.